La letra de esta canción jamás había sido más sincera. Mi vida, ahora, resuena entorno a esta frase.
Le agradezco a Dios cada lágrima, dolor y pena. Sí para encontrarte a vos tuve que llorar mares, volvería a llenar el Misisipi y cruzaría, como diría Juan Luis Guerra, “El Niágara en bicicleta”.
Advertisement