Como una aventura. Con esa frase en mi cabeza comienzo a explicar las razones de mi felicidad. Como una pequeña aprendiz de la vida, podría calificarse en muchos aspectos que sobrevivo con el día a día.
En el amor, letrada, no soy. En la pasión, precisamente una maestra, tampoco soy… sin embargo como una buena aprendiz de me educo, me esfuerzo, me reconozco.
Es importante aprender, que la mujer logra ser mujer cuando a su lado encuentra al hombre que la lleva a simplemente ser. No es que sin este él deje de ser, pero es justo reconocer que con él me descubrí mujer.
Como buena aprendiz comprendo que soy hija, amiga, estudiante, profesional, confidente, amante y también mujer. Muchos de los anteriores sin él, y otros importantes gracias a él.
Dios no se equivoca cuando por el camino te deja andar, cuando en el recorrido te permite llorar y cuando al final te ayuda a levantar la frente muy a pesar de la vergüenza y la pena del dolor.
Dios no se equivoca cuando después de la tormenta se avecina la calma y cuando en la misma crisis te ayuda a valorar la paz de una nueva aventura, de una nueva historia. De la verdadera historia.
Si, por Dios y por él ahora me considero mujer. Feliz, con problemas y con nuevas pasiones. Con sueños y temores. Con alegrías y tristezas. Con vida.
Quién es él… pues él eres tu… mi Luis, mi bebé, mi amor.